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Martín Daiber

Mi investigación artística se sustenta en el trabajo de taller y desde la pintura y la escultura. En este marco de insistencia en el hacer se gesta una cadena de movimientos que, conforme avanza el tiempo, resuelve a la vez que genera inquietudes. Cada obra se propone, en la conformación de la imagen, una búsqueda primordial, la génesis de una imagen formalmente independiente a través de un proceso pugnado en la superficie. Un proceso intuitivo en el que ideas y decisiones se entrecruzan y se corrompen para llegar a un final común. Un final que intuyo y desconozco, una imagen flotante e intangible cuya
esencia percibo y que solo se concreta producto del trabajo. El origen ocurre en el paralelo entre arte y vida, con el arte como canal expresivo del acontecimiento existencial, como vía en que aflora y se materializa el inconsciente, deviniendo testimonio formal de la experiencia subjetiva. Las relaciones cromáticas y formales, el ritmo, la composición son factores primordiales para encontrar un equilibrio dentro de la tensión entre figuración y abstracción (mundo concreto mundo subjetivo). Busco esta “ambigüedad” en la imagen en cuanto permite al observador  entrar en un relato abierto y extrapolable a su propia experiencia. Es imprescindible para mi estar en una constante experimentación y sentir que mi obra cambia, se deja afectar por las eventualidades de su método y contexto; evoluciona. Me interesan las pinturas que experimentaron el caos, que encierran un enigma.